Me quedo

Hace tres días, gritó que me quería 
Hace dos, como empezó, me dijo adiós
Ayer, soñé que regresaría
Hoy, ya no encuentro su voz.
Decidió escapar, aunque la detuve
Dirá que fui yo quien no supo insistir
Decidió saltar, cuando la sostuve
Dirá que fui yo quien la dejó ir.
Mas si tocara de nuevo mi puerta
la abrazaría con fuerza, sin miedo
Porque de este amor, una cosa es cierta
Aunque ella decida marcharse, yo, me quedo.

7 Must-See Ecuadorian Music Acts

Every week I have been sharing a song under the hashtag Song of the Week, this week I am doing something slightly different.

Thanks to the type of work I do, I have been lucky enough to work closely with talented people in the music scene. Their craft covers a range of musical activities from songwriting, production, and performing, to other just as important ones such as visual concepts, graphic design, stage planning, business and promotion, among others. In Ecuador, my home country, I had the honour of being one of their teachers/colleagues of some of them, and today, I want to share seven of those projects which have produced music that I love. Here they are, in alphabetic order. Enjoy.

Cementerio de Elefantes

EVHA

Funky Junkies

Mateo Kingman

Mauro Samaniego

Papaya Dada

3Vol

Normal vs. Common / Normal vs. Común

(Versión en Español – abajo)

In the middle of a reading, I look out the window of the train and observe how the fields begin to get dressed by spring. I haven’t taken a train in a long time, but a mandatory visit to the university library was the perfect reason to do it in times of social distancing. Situation that many refer to as “the new normal”.

In a recent conversation with a good friend of mine, we reflected on two terms that we use in our daily talk as if they were synonyms, when in reality they imply a great difference: the ‘normal’ and the ‘common’. My father had already told me some years ago, and although he applied it from his theological framework, it is a very necessary distinction to make in all our tasks.

In the animal world, they may be applied as synonyms. What animals do commonly is ‘their normal’ because they do it instinctively, therefore, their existence depends on it. However, this is not entirely applicable with humans. Our capacity for abstract thinking has led us to neutralize our instincts in very productive as well as dangerous ways. Thus, we are full of common practices that are not normal, some as trivial as: chewing gum, beauty contests, fireworks in New Years Eve, social networks, TV reality shows; and others not so trivial as: consuming plastic, eating meat every day, luxuries, drugs for recreation, fights between soccer fans, official religions, and even marriage. Now, social distancing wants to fall into the category of normal.

I refuse to accept it. It is obviously required during these difficult times but it cannot become the ‘new normal’. The normal has to be understood in terms of sustainability, the common in terms of acceptability. We each negotiate the attitudes, habits, and practices that we adopt as our way of life, but the distinction has to be established, recognized, and assumed. The common, but not normal, can bring dire consequences for everyone, we can see it in this pandemic, and in the climate emergency that we are experiencing. I believe that if we distinguish better these two terms, as a self-reflection of our daily actions, we will be more confident to change what is common but not normal, as a process of “ungetting” used to it. In the end, the essence of the normal is its ability to reinvent the common.

VERSIÓN EN ESPAÑOL

En medio de una lectura, miro por la ventana del tren y observo cómo los campos se empiezan a vestir de primavera. Hace mucho que no tomaba un tren, pero una obligada visita a la biblioteca de la universidad fue la perfecta razón para hacerlo en momentos de distanciamiento social. Situación a la que muchos se refieren como “la nueva normalidad”.

En una reciente conversación con un buen amigo mío, reflexionamos en dos términos que en nuestro diario hablar los utilizamos como si fueran sinónimos, cuando en realidad implican una gran diferencia: lo ‘normal’ y lo ‘común’. Ya mi padre me lo había dicho hace algunos años, y aunque él lo aplicaba desde su marco teológico, es una distinción muy necesaria de realizar en todos nuestros quehaceres.

Y es que en el mundo animal, puede que se apliquen como sinónimos. Lo que los animales hacen en común, es lo normal porque lo hacen instintivamente, por lo tanto, su existencia depende de ello. Sin embargo, esto no sucede con los humanos. Nuestra capacidad de pensamiento abstracto nos ha llevado a neutralizar nuestro instinto de maneras muy productivas como también muy peligrosas. Así, estamos llenos de prácticas comunes que no son normales, algunas tan triviales como: mascar chicle, concursos de belleza, juegos pirotécnicos en Año Viejo, redes sociales, TV reality shows; y otras no tan triviales como: consumir plástico, comer carne todos los días, lujos, drogas por recreación, peleas entre barras de fútbol, religiones oficiales, e incluso el matrimonio. Ahora: distanciamiento social quiere entrar en la categoría de lo normal.

Yo me rehúso a aceptarlo. Es obviamente necesario durante estos tiempos difíciles pero no puede convertirse en lo ‘normal’. Lo normal tiene que ser entendido en términos de sostenibilidad, lo común en términos de aceptabilidad. Cada uno negociamos las actitudes, costumbres, y prácticas que adoptamos como nuestro estilo de vida, pero la distinción tiene que ser establecida, reconocida, y asumida. Lo común, y no normal, puede traer consecuencias funestas para todos, lo podemos ver en esta pandemia, y en la emergencia climática que vivimos. Creo que si distinguimos mejor estos dos términos, como una auto-reflexión de nuestros actos diariamente, estaremos más seguros de cambiar lo que es común pero no es normal, como un proceso de desacostumbramiento. Al final, la esencia de lo normal es su capacidad de reinventar lo común.

De cumpleaños y noventañeras / Birthday and nineties

Elba Arredondo, la abuela, Febrero 2020.

(English version below)

Hoy es mi cumpleaños. Ha sido un día con un clima que representa toda una vida: soleado, nublado, mucho viento, lluvia, nieve, soleado nuevamente, y el ciclo se repite. Dentro de ese ciclo, parecería haber un momento en que nuestra normalizada percepción de la ‘juventud’ hace que las ganas de cumplir más años se vayan disipando. Como si en lugar de celebrar, uno debería lamentarse por cumplir años. La mayoría de nuestros discursos sociales y mediáticos con respecto a la belleza, la fuerza, la pasión, entre otros, dan la idea de que son sinónimos exclusivos de juventud, y que esta se limita a cierta edad que cada vez es más reducida, y más temprana. Podría extenderme en el tema, pero solo quiero llevar con estas palabras a abrazar cada cumpleaños como una oportunidad para reflexionar en el año que acaba de pasar, y en el que viene; sin pensar en los dos parámetros de joven o viejo, sino del paisaje recorrido. Algo así como un hábito en un ‘año viejo’ personalizado e individualizado que apunta a las experiencias vividas, y no a adjetivos contrarios.

A mí me encanta cumplir años. Me siento afortunado de las personas que me rodean como también de los familiares y amistades alrededor del planeta, de quienes, en mi cumpleaños, me suelo enterar más que en un día promedio. Una de las conversaciones que aprecio tener es con mi abuela. La única que me queda viva, y que a sus 92 años, sus deseos de feliz cumpleaños siempre vienen acompañados con un “los años nunca pasan en vano, y te van sacando factura con intereses, así que vívalos bien”. Claro, ella tiene sus propias ideas de qué significa vivirlos bien, y yo tengo otras que no necesariamente son las mismas. El punto no está en seguir lo que a ella le parece bien, sino en la sugerencia misma. Hay juventud que ya paga intereses, como también hay vejez que sigue acumulando nuevos. El cuándo es irrelevante, lo que importa es el qué y el cómo. Al pensar en lo que significaron mis abuelos en general, siempre vuelvo a la misma idea: el inicio de mi propia existencia. Si no hubiera sido por ellos, mis padres no hubieran existido; por lo tanto, yo tampoco.

Hoy, al hablar con mi abuela, le dije “todo esto es tu culpa”, y no paraba de reírse. Mi abuela, como toda persona a su edad, ha pagado muchos intereses, sigue pagando algunos, y me imagino que sigue adquiriendo algunos nuevos; pero cuando ella ríe, hace que espere con ganas cada cumpleaños para llegar a su edad y reírme igual! Todas las palabras incómodas que a veces me dice, o cuando me confunde de nombre con el de otro nieto, o cuando me regaña tanto por no creer lo que ella cree, nada de eso me importa cuando ella ríe. Solo importa que sigue ahí. Sé que no la tendré por mucho tiempo más, y me entristece estar tan lejos. Por eso, espero seguir haciéndola reír mientras pueda, seguro que entiende que esa es mi forma de agradecerle por mi propia existencia. Sé que ella no me leerá esto, pero le dije que escribiría de ella y le pedí permiso para publicar su foto, no por sentimentalismos de cumpleaños, pero porque quería contarles de ella ahora que todavía la tengo y compartir mi convicción de que al igual que amamos y apreciamos nuestros niños, debemos amar y apreciar nuestros viejos. Al final, el ciclo se repite. Empezó a nevar… otra vez.


ENGLISH VERSION

Today is my birthday. It has been a day full of weather that could represent a lifetime: sunny, cloudy, windy, rainy, snowy, sunny again, and repeat. Within that cycle, there seems to be a time when our normalised perception of ‘youth’ causes our desire of having birthdays to dissipate. As if instead of celebrating them, one should regret them. Most of our social and media discourses regarding beauty, strength, passion, among others, give the idea that they are exclusive synonyms of youth, and that this is limited to a certain age that is increasingly reduced, and earlier. I could expand on the subject, but with these words, I just want to call on the need of embracing each birthday as an opportunity to reflect on the year that has just passed, and the one to come; without thinking of the two parameters of young or old, but of the landscape that has passed by. Something like a ‘New Year’s tradition’ in a personalised and individualised manner that points to lived experiences, and not to contrary adjectives.

I love to have birthdays. I feel lucky to have the people around me as well as the people from family and friends around the planet, about whom, on my birthday, I usually find out more than on an average day. One of the conversations that I appreciate having is with my grandmother. The only grandparent that is still alive, and who at 92 years of age, her ‘happy birthday’ wishes are always accompanied by “the years never go by in vain, and they always charge you a bill with interest, so live them well.” Of course, she has her own ideas of what it means to ‘live them well’, and I have my own ones that are not necessarily the same. The point is not in following what seems right to her, but in her own suggestion itself. The young can already have bills, and the old can continue to add new ones. The when is irrelevant, what matters is the what and the how. When thinking about what my grandparents mean in general, I always come back to the same idea: the beginning of my own existence. If it hadn’t been for them, my parents wouldn’t have existed; therefore, neither would I.

Today, when talking to my grandmother, I told her “this is all your fault”, and she couldn’t stop laughing. My grandmother, like everyone at her age, has paid a lot of bills, continues to pay some, and I guess she is still acquiring some new ones; but when she laughs, she makes me look forward to every birthday to get to her age and laugh just the same! All the awkward words she sometimes says to me, or when she mistakes my name for another grandchild, or when she scolds me so much for not believing what she believes, none of that matters to me when she laughs. It only matters that she is still there. I know I won’t have her for much longer, and it saddens me to be so far away from her. I hope to continue making her laugh while I can, surely she understands that this is my way of thanking her for my own existence. I know she won’t read this, but I told her I would write about her and asked her authorisation to publish this picture, not because of birthday sentimentality, but because I wanted to tell you about her now that she is still alive and share my conviction that just as much as we love and appreciate our children, we must love and appreciate our elderly. In the end, the cycle repeats itself. It started snowing… again.

Ya No Quiero Ser Macho

Oreja Peluda es un podcast producido por mi hermano Daniel. Su propósito es repensar las masculinidades y su proceso de transformación en medio de una sociedad marcada por la violencia machista. Me parece un proyecto estupendo, relevante y necesario. Quiero compartirlo con ustedes aquí. Debo aclarar que todas las opiniones vertidas en el mismo son exclusivamente de él y su equipo de producción. Yo tengo mis propias posturas, en muchas estamos de acuerdo, en otras no. Estoy seguro que en algún momento escribiré al respecto. Por ahora, su primera temporada ha empezado. Escuchémoslo.

Traidores Del Patriarcado Oreja Peluda

En este episodio, exploramos cómo un acercamiento más amigable hacia la teoría feminista y a los feminismos, puede darnos a los hombres algunas herramientas para asumirnos como agentes de cambio. Hablamos de algunas maneras en que los hombres somos oprimidos por el patriarcado y de qué podemos hacer para resignificar nuestro rol en la sociedad. Espacios de cuestionamiento masculino; hombres feministas, pro-feministas o aliados; empatía y enunciación política; son algunos de los conceptos que abordamos el día de hoy.Si deseas conocer más acerca de estos temas y de los espacios mencionados en este episodio, te dejamos algunos  links:Laboratorio Social de Género y Masculinidades (Ecuador)Colectivo Hombres y Masculinidades (Colombia)Instituto de Masculinidades y Cambio Social (Argentina)Hombres por la Equidad (El Salvador)Libro “El Feminismo Es Para Todo El Mundo” de Bell Hooks Encuentra la transcripción de este episodio aquíComparte tus opiniones y comentarios en nuestras redes sociales o escribiendo a orejapeludapodcast@gmail.com
  1. Traidores Del Patriarcado
  2. Ya No Quiero Ser Macho
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