Lessons from a snowflake

(EN ESPAÑOL ABAJO)

I haven’t written a proper post for a long time. The reasons could be many and at the same time, none. Sharing my feelings with other people, it seems that every blogger/writer, or better said everyone, goes through a period where he/she feels that nobody really cares about what you say, so what’s the point? I was going through that phase. 

2013 arrived. One of my resolutions was to embrace my writing habits in a more disciplined way. On the 1st of January, I received a call with the news that one of my work-colleagues had died a few hours ago. I had spoken with her the previous day. Unexpected deaths hit you in unexpected ways.

Today, It’s snowing in London! The first snowy day of this winter. And I’ve discovered that I really enjoy watching the snow falling. Obviously, I have to be indoors looking at it from a warm place.  I spent one hour and a half looking through my window without feeling bored, tired, or unproductive. The opposite, it urged me to write these words.

I was staring at some of snowflakes individually. I find amazing the fact that all of them are blown by the same wind, falling through the same temperatures conditions, and still, some of them manage to twist around, challenge gravity, fall in a very aerodynamic style, reach further distances, and last longer on the air before hitting the floor. All of them fall at the end, but some of them make the fall such an enjoyable trip to look at. Those ones seem to be shouting at me: “look at me! I’m doing it my way and I love it!”

Suddenly, an idea hits me. We are like snowflakes going through the wind, temperature and gravity of life. The heavier we get, the quicker we fall. We could live with a lot of unnecessary weights on our shoulders. Weights such as worries, greediness, grudges, fears, anger, hate, lies, ungratefulness, etc. However, the ones who abandon all those weights and manage to use the circumstances of the wind and the weather to their favour, they are the ones who make the free fall of life something unforgettable for themselves and for the ones who saw them living. We all fall at the end, it’s the way how we do it what it matters. 

— EN ESPAÑOL —

No he escrito propiamente en este espacio por un largo tiempo. Las razones pueden ser muchas y, al mismo tiempo, ninguna. Al compartir mis sentimientos con otras personas, parece que cada blogger / escritor, o mejor dicho todo el mundo, pasa por un período en el que siente que a nadie le importa lo que dice, ¿cuál es el punto? Yo estaba pasando por esa etapa.

El 2013 llegó. Uno de mis propósitos es disciplinarme en el hábito de escribir. El 1 de enero recibí una llamada con la noticia de que uno de mis compañeras de trabajo había fallecido en las primeras horas de la mañana. Yo había hablado con ella el día anterior. Las muertes inesperadas siempre te golpean de formas inesperadas. 

Hoy en día, está nevando en Londres! El primer día de nieve en este invierno. He descubierto que realmente me gusta ver la nieve caer. Siempre y cuando la miré desde un lugar cálido, claro está. Me pasé una hora y media mirando a través de mi ventana sin sentirme aburrido, cansado o improductivo. Todo lo contrario, me llevó a escribir estas letras.

Me concentro en observar los copos de nieve individualmente mientras caen. Me parece increíble el hecho de que todos ellos son soplados por el mismo viento, cayendo a través de las mismas condiciones climáticas, y aún así, algunos logran ir contracorriente desafiando la gravedad, caen en un estilo aerodinámico, cruzan distancias abismales, y duran mucho más antes de golpear el suelo. Todos ellos caen al final, pero algunos de ellos hacen de la caída un viaje tan agradable a la vista. Esos parecen gritarme: “mírame, yo estoy haciendo mi propio camino y me encanta!”

De repente, se me ocurre. Nosotros somos como los copos de nieve llevados por el viento, la temperatura y la gravedad de la vida. Los más pesados, caerán más rápido. Podemos vivir con un montón de cargas innecesarias. Cargas de preocupaciones, rencores, envidias, miedos, ira, odio, mentiras,  ingratitud, etc… Sin embargo, los que abandonan aquellas cargas y logran utilizar las circunstancias del viento y el clima a su favor, son los que hacen de la caída libre de la vida un viaje inolvidable, para ellos mismos y para quienes los vieron vivir. Todos caemos al final, pero es cómo caemos, lo que importa.