Normal vs. Common / Normal vs. Común

(Versión en Español – abajo)

In the middle of a reading, I look out the window of the train and observe how the fields begin to get dressed by spring. I haven’t taken a train in a long time, but a mandatory visit to the university library was the perfect reason to do it in times of social distancing. Situation that many refer to as “the new normal”.

In a recent conversation with a good friend of mine, we reflected on two terms that we use in our daily talk as if they were synonyms, when in reality they imply a great difference: the ‘normal’ and the ‘common’. My father had already told me some years ago, and although he applied it from his theological framework, it is a very necessary distinction to make in all our tasks.

In the animal world, they may be applied as synonyms. What animals do commonly is ‘their normal’ because they do it instinctively, therefore, their existence depends on it. However, this is not entirely applicable with humans. Our capacity for abstract thinking has led us to neutralize our instincts in very productive as well as dangerous ways. Thus, we are full of common practices that are not normal, some as trivial as: chewing gum, beauty contests, fireworks in New Years Eve, social networks, TV reality shows; and others not so trivial as: consuming plastic, eating meat every day, luxuries, drugs for recreation, fights between soccer fans, official religions, and even marriage. Now, social distancing wants to fall into the category of normal.

I refuse to accept it. It is obviously required during these difficult times but it cannot become the ‘new normal’. The normal has to be understood in terms of sustainability, the common in terms of acceptability. We each negotiate the attitudes, habits, and practices that we adopt as our way of life, but the distinction has to be established, recognized, and assumed. The common, but not normal, can bring dire consequences for everyone, we can see it in this pandemic, and in the climate emergency that we are experiencing. I believe that if we distinguish better these two terms, as a self-reflection of our daily actions, we will be more confident to change what is common but not normal, as a process of “ungetting” used to it. In the end, the essence of the normal is its ability to reinvent the common.

VERSIÓN EN ESPAÑOL

En medio de una lectura, miro por la ventana del tren y observo cómo los campos se empiezan a vestir de primavera. Hace mucho que no tomaba un tren, pero una obligada visita a la biblioteca de la universidad fue la perfecta razón para hacerlo en momentos de distanciamiento social. Situación a la que muchos se refieren como “la nueva normalidad”.

En una reciente conversación con un buen amigo mío, reflexionamos en dos términos que en nuestro diario hablar los utilizamos como si fueran sinónimos, cuando en realidad implican una gran diferencia: lo ‘normal’ y lo ‘común’. Ya mi padre me lo había dicho hace algunos años, y aunque él lo aplicaba desde su marco teológico, es una distinción muy necesaria de realizar en todos nuestros quehaceres.

Y es que en el mundo animal, puede que se apliquen como sinónimos. Lo que los animales hacen en común, es lo normal porque lo hacen instintivamente, por lo tanto, su existencia depende de ello. Sin embargo, esto no sucede con los humanos. Nuestra capacidad de pensamiento abstracto nos ha llevado a neutralizar nuestro instinto de maneras muy productivas como también muy peligrosas. Así, estamos llenos de prácticas comunes que no son normales, algunas tan triviales como: mascar chicle, concursos de belleza, juegos pirotécnicos en Año Viejo, redes sociales, TV reality shows; y otras no tan triviales como: consumir plástico, comer carne todos los días, lujos, drogas por recreación, peleas entre barras de fútbol, religiones oficiales, e incluso el matrimonio. Ahora: distanciamiento social quiere entrar en la categoría de lo normal.

Yo me rehúso a aceptarlo. Es obviamente necesario durante estos tiempos difíciles pero no puede convertirse en lo ‘normal’. Lo normal tiene que ser entendido en términos de sostenibilidad, lo común en términos de aceptabilidad. Cada uno negociamos las actitudes, costumbres, y prácticas que adoptamos como nuestro estilo de vida, pero la distinción tiene que ser establecida, reconocida, y asumida. Lo común, y no normal, puede traer consecuencias funestas para todos, lo podemos ver en esta pandemia, y en la emergencia climática que vivimos. Creo que si distinguimos mejor estos dos términos, como una auto-reflexión de nuestros actos diariamente, estaremos más seguros de cambiar lo que es común pero no es normal, como un proceso de desacostumbramiento. Al final, la esencia de lo normal es su capacidad de reinventar lo común.

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