Pensamientos de invierno…

… Y te traen al mundo,
cómo si hubieras estado esperando en otro lado.
Ni siquiera sabían que serías tú!

Fuiste el resultado de dos suertudos;
una que se colocó en el mes y lugar preciso,
y uno que tuvo la inercia y el ángulo acertado.
A los demás, tanto de ella como de él,
con información similar, igual de capaces y fuertes,
simplemente les desfavoreció el clima y el tiempo.
Esa amalgama resultó siendo tú.

No te trajeron de ningún lado.
Ni siquiera lo hicieron por ti, lo hicieron por ellos;
para calmar un instinto, una presión, para sentirse padre y madre.
Con ellos hicieron exactamente lo mismo.
Así que eso también eres, un círculo vicioso.

… Y te dicen: sé feliz,
que la vida es un tren de momentos para compartir
con las personas que te aman y amas.

Pero un tren viene y va donde lo lleven las rieles.
Uno es como el viento, con miles de posibilidades;
y pensar que existe una raíz, un destino, una identidad,
es la antítesis de la felicidad.
Esa idea se impone como búsqueda constante,
y es un peso, un desperdicio de tiempo, un placebo.
La vida es una invención!

Miles de raíces, miles de destinos, miles de identidades.
Donde “los que te aman y amas” no son más que una etiqueta,
como las que buscas en la comida orgánica para sentir que comes bien.
Nadie es constante, nadie se queda, incluyendo tú.
Y por eso siempre estamos, y estaremos, indefectiblemente solos.

… Y eso, está bien.